En los orígenes de la cultura y mucho antes de que en el mundo griego hubiera filósofos, las explicaciones acerca de la realidad, fueron escritas por los poetas, quienes se expresaron a través de relatos míticos. Los relatos míticos narran los hechos de forma ordenada, describiendo el desarrollo interno de la historia narrada, procurando presentar las acciones de los protagonistas de manera de que existan vínculos que muestren coherencia y reflejen una realidad caracterizada por el orden y la armonía, pero sin embargo atribuyen a la misma el carácter de potencias quasi divinas, superiores y fantásticas, mezclando lo real con lo ficticio, por lo cual no se puede afirmar la verdad absoluta de sus enunciados, ya que no explica el significado de las cosas sino que solo nos llevan a buscar su sentido.
Los mitos más conocidos son, los cosmogónicos que hablan del origen del mundo y de las tareas que realizó una deidad para ordenar lo existente génesis, los escatológicos, que describen el fin del mundo por una divinidad debido a las faltas de los hombres, el diluvio, los fundacionales, que narran la creación de las ciudades que fueron centro de una civilización, el mito de Rómulo y Remo, y los culturales, que narraban las acciones de héroes excepcionales que fueron los responsables de descubrir las técnicas o proporcionar las leyes a la comunidad, el mito de prometeo.
Este tipo de saber fue perdiendo fuerza por el siglo VII a.C, con el surgimiento de un pensamiento racional, que será conocido con el nombre de FILOSOFÍA, palabra que etimológicamente proviene del Griego que significa AMOR a la SABIDURÍA (philo= AMOR y Sophia= SABIDURÍA) y que surge de mano de los fisiólogos (filósofos de la naturaleza), reconocidos hoy con el nombre de Presocrático, por ser el grupo de pensadores que existieron ante de Sócrates, quien fuera históricamente considerado como el Padre de la Filosofía.
Por lo cual entenderemos a la filosofía como la actividad universal que pretende explicar la totalidad dando una respuesta única para toda la realidad, planteándose preguntas que abarquen todo el ámbito de conocimiento posible. Considerándola como:
· Un saber crítico-reflexivo, que continuamente se revisa a sí mismo procurando profundizar sus respuestas para arribar a la verdad propia de un conocimiento radical y más profundo.
· Un saber sin supuestos ya que no admite ningún conocimiento de manera ingenua, no acepta ninguna información si no ha sido prolijamente examinada y puesta a prueba, debido a que busca comprender los primeros principios y las últimas causas de todas las cosas.
· Un saber desinteresado, porque el conocimiento filosófico tiene su fin en sí mismo, por lo que no le interesa conocer para satisfacer las necesidades inmediatas de la vida cotidiana (riquezas- prestigio social- reconocimiento etc.) sino que busca el conocimiento por el saber mismo.
Filosofar es desear llegar a la verdad, conocer el por qué de las cosas que nos rodean, de los interrogantes que han preocupado al hombre a lo largo de la historia, es interpelar la realidad, formular preguntas y buscar respuestas clara, por lo cual el filósofo es aquel que busca constantemente la verdad y la sabiduría, porque carece de ellas. Ante esto podemos afirmar que todas las personas pueden filosofar, porque se establecen tres principios que son considerados como orígenes de la filosofía, como la fuente de la cual surge. Ellos son: 1. El Asombro, que consiste en admirarse, sorprenderse y extrañarse frente a lo cotidiano y a lo desconocido, ya lo afirmaban Platón y Aristóteles que este saber tenía su origen en la admiración y la extrañeza frente al mundo. Platón decía: “nuestros ojos nos hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste” y Aristóteles agregaba: “Empezando por admirarse de lo que les sorprendía por extraño, avanzaron poco a poco y se preguntaron por el origen del mundo; 2. La Duda, que consiste en suspender el juicio, debido a la existencia de incertidumbre en relación a un conocimiento, por lo cual se puede afirmar que una vez satisfecho el asombro, ante el examen crítico, no hay nada cierto, dejándose al descubierto la fragilidad e imperfección del conocimiento humano. Según René Descartes “Todo lo que he tenido hasta hoy por más verdadero y seguro lo he aprendido de los sentidos o por los sentidos, ahora bien: he experimentado varias veces que los sentidos son engañosos y es prudente no fiarse nunca por completo de quienes nos han engañado una vez”; 3. Las Situaciones Límites, que son consideradas como los momentos o las circunstancias difíciles que le toca atravesar a las personas y que no se pueden eludir ni modificar (la muerte, el dolor, la lucha, el fracaso), que los llevan a tomar conciencia de su realidad y limitaciones, provocándoles angustia o conmoción interior, que es lo que los impulsa a filosofar. Ante esto Jaspers sostenía que “estamos siempre ante situaciones, hay algunas que cambian y se modifican, pero hay otras que son, por su esencia, permanentes. A estas últimas la llamamos situaciones límites, quiere decir que son situaciones de la que no podemos salir”.
El denominador común de estos orígenes es que gracias a los tres surgen en el hombre los interrogantes que lo llevan a cuestionarse, a reflexionar, a analizar y a buscar respuestas concretas a todo lo que los rodea.
VIDEO REPRESENTATIVO DEL TEMA
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