Comúnmente cuando me preguntan ¿Qué es lafilosofía?... Suelo responder que es un saber simple y complejo a la vez, simple porque todas las personas podemos filosofar, desde el niño de cuatro años que cuestiona a su madre por todo lo que lo rodea, hasta las personas de edad avanzada, pues la filosofía no es más que admirarnos, preguntarnos y llegar a respuestas claras. Y compleja porque nos exige detenernos, contemplar, analizar y reflexionar, sobre los grandes interrogantes que han preocupado y que preocupan a la humanidad, con la finalidad de dar explicaciones racionales fundamentadas.
































domingo, 20 de marzo de 2011

Las primeras especulaciones filosóficas

Como ya dijimos, la filosofía surge alrededor del siglo VII a. C, de mano de los Presocráticos, o los denominados filósofos naturalistas,  porque sus especulación gira en torno a la búsqueda de respuestas orientadas a comprender la naturaleza o physis y los cambios que se producían en ella, como ser el movimiento de las estrellas, los cambios de las estaciones, la generación y corrupción de los entes naturales, entre otros. Es el asombro lo que los estimula a elaborar interpretaciones de esa realidad contemplada para dar respuestas a la pregunta por el origen de cosmos y de todo lo real.
            Cada filósofo Presocrático  se caracterizó por la búsqueda de un arjé o de un principio originario a través del cual haya brotado todo lo existente en la naturaleza. En este punto hay que tener en cuenta que los griegos tenían una cultura religiosa particular, al ser politeístas, no veían a las deidades como causa originaria de todo lo existente en la naturaleza, sino que creían que la materia siempre existió y que la única función de los dioses era ordenar y organizar todo lo existente.



            Existieron diferentes pensadores dentro de este grupo, pero los estudiaremos de la siguiente manera, para una mejor profundización de su pensamiento:

·        LOS MILESIOS: Eran oriundos de Mileto, perteneciente a Jonia región griega de Asia. Su principal representante fue Tales de Mileto, que fue el iniciador de la indagación racional sobre el universo, por lo cual se lo considera como el primer filósofo de la historia y el  más famoso de los Siete Sabios de Grecia. Fue el primero en plantear la pregunta acerca de la estructura y naturaleza del cosmos  en su conjunto, tomando como arjé al Agua, al afirmar que la tierra reposa sobre el mismo como un tronco que flota en una corriente. Pero su análisis no terminaba aquí sino que sostenía que todos los habitantes de la tierra estaban hechos de agua. Se le atribuye la afirmación "todo es agua", que se ha interpretado en el sentido de que el agua era el elemento originario de la realidad, el principio de todas las cosas, o bien en el sentido de que todas las cosas estaban constituidas o formadas por agua. Basó esta teoría en varias razones: el agua rodea toda la Tierra y se presenta en los tres estados de agregación de la materia (sólido, líquido y gaseoso), por lo que es un elemento en continua transformación. Pero, sobre todo, interviene en todos los procesos vitales tal como la otra afirmación suya, la de que todo está «lleno de dioses», en donde el término «dios» hay que entenderlo seguramente en el sentido de energía, vitalidad.
Este hombre extraordinario era el producto de un cruzamiento de razas: por sus venas corría sangre griega, caria y fenicia. Por consiguiente, era suya la plena universalidad del carácter jónico y su retrato brilla con los colores más distintos, impresos por la tradición. Fue, sin duda, comerciante, estadista, ingeniero, matemático y astrónomo a la vez, habiendo adquirido su vasta ilustración en extensos viajes que le condujeron a Egipto, donde se dedicó también a meditaciones sobre el problema de las crecientes del Nilo y donde midió la altura de las pirámides a través de su sombra. También se le atribuye la predicción de un eclipse, algunos descubrimientos matemáticos como el teorema que lleva su nombre y  tras haber observado por el estudio de los astros que iba a haber una gran producción de olivas, se procuró un pequeño capital, cuando aún era invierno, y que depositó fianzas por todas las presas de aceite de Mileto y Quíos, alquilándolas a bajo precio porque nadie licitó contra él. Cuando llegó el momento oportuno, al ser muchos los que a la vez y de repente las pedían, las iba alquilando al precio que quería y reunió mucho dinero.
 Otro  representante de esta escuela fue Anaximandro de Mileto, quien nació aproximadamente en el 610 a. C,  fue reconocido como discípulo de Tales y como el primero en escribir  libros en prosa inaugurando un género literario nuevo, distinto del verso utilizado por la tradición de los poetas y educadores, donde se destacan como obras conocidas: Sobre la naturaleza, Perímetro de la tierra, Sobre las estrellas fijas y una Esfera celeste. Al igual que su maestro es presentado muchas veces como un científico interesado en cuestiones de astronomía (descubrimiento de los solsticios, de los equinoccios y de la oblicuidad del Zodíaco), pero también se los considera como un hombre práctico (inventor del gnomon, constructor de un mapa-mundi y de una carta de los cielos, predicción de un terremoto) y de un organizador político y militar, puesto al frente de una expedición colonizadora de Mileto en Apolonia. Sin embargo no todo lo unía a Tales ya que él consideró que el "arjé"  no podía estar constituido por ninguno de los elementos conocidos, como el agua, ni tampoco por ninguna clase particular de materia. Si ese primer elemento era la causa material de todo lo existente había de ser la causa, por lo tanto, de toda materia particular, por lo que dicho principio no podía identificarse con ninguna de ella, sino que ha de ser una materia desconocida para nosotros y, en cuanto tal, una materia indeterminada, indefinida, e ilimitada, a la que Anaximandro da el nombre de "Ápeiron". Las características principales del ápeiron es que es infinito, ya que es fuente de energía y movimiento para que en el mundo no cese la generación y corrupción donde  los opuestos, se reabsorben, garantizando la transformación y unidad del cosmos y es por otro lado indeterminado, ya que no es una sustancia material, sino un principio conceptual y abstracto que es condición y causa de “los cielos y el mundo dentro de ellos”. Es la condición de posibilidad de todo ente, sin ser el mismo un ente. Anaximandro es el primero que establece un concepto como causa última –o primera- de lo existente, producto de la racionalización, del logos como capacidad enunciativa, debido a que todas las otras cosas se derivan de él y están sujetas a nacimiento y desaparición, por la fuerza de los contrarios presentes en ellas: caliente y frío, húmedo y seco.
Por último como representante de los milesios encontramos Anaxímenes, fue discípulo y compañero de Anaximandro, coincidiendo con él en que el principio de todas las cosas es infinito; aunque, a diferencia del ápeiron de su mentor, nos habla de un elemento concreto: el Aire, que tenía la capacidad para transformarse en los demás elementos (fuego, agua y tierra) a través de dos procesos, la rarefacción y la condensación. Entenderemos a la rarefacción como el proceso a través del cual el aire se convierte presumiblemente en fuego, mientras que por la condensación éste se mueve transformándose primero en viento, y luego en nube, agua, barro y piedra, completándose así la gama de los elementos. A pesar de estos procesos el aire es, pues, una sustancia primordial que no se altera, y cuando por efecto de la rarefacción  y de la condensación da nacimiento al fuego, al agua y a la tierra, se produce sólo un cambio de formas, quedando en medio de él, idéntica la sustancia del aire, del cual todo emana y al cual todo vuelve. Así mismo esta sustancia primordial tenía una extensión indefinida, sería algo que circunda todas las cosas, siendo la única causa material del movimiento, por lo que también tendría carácter divino, es decir, que es inmortal y eterna. Su finalidad es   rodear el mundo entero de la misma manera que nuestra alma, gobierna y mantiene unido nuestro cuerpo. Del aire cabe decir, que es un elemento indispensable para la vida, ya que el alma, no es más que un soplo, un aliento, y por ende es aire, que da vida a los cuerpos (materia). Anaxímenes afirmaba que "así como nuestra alma, que es aire, nos mantiene unidos, de la misma manera el pneuma o aire envuelve al cosmos”. Concibe así al cosmos como un animal viviente, dotado de respiración, dentro del aire infinito que lo envuelve todo.
En cuanto su cosmología pensaba que la Tierra era plana "como una hoja", y que se formó por la condensación del aire; y los cuerpos celestes, también planos, nacieron a partir de la Tierra debido a una rarefacción de su pneuma o exhalación. Estos astros son de fuego (aire rarificado) y cabalgan sobre el aire, girando alrededor de la Tierra.

·        LOS PITAGÓRICOS: Esta denominación es la que se da a una escuela de carácter místico y religioso, que se dedicaba a la enseñanza de varias disciplinas como ser la aritmética, la geometría, la política, la astronomía y la filosofía. Su fundador y mayor representante fue Pitágoras de Samos, quien era honrado en la antigüedad por ser el primero en crear la geometría como un estudio sistemático, a través del  cual demostró que el cuadrado del lado mayor de un triángulo rectángulo tiene una superficie igual a la suma de los otros dos lados (teorema de Pitágoras). En relación al arjé sostenía que el principio de todas las cosas es la mónada o unidad de la que surgen los números, a través de los que se producen una serie de cambios, surgiendo primero los puntos; de los puntos las líneas; de las líneas las figuras planas; de las figuras planas los cuerpos sólidos; y de los cuerpos sólidos los cuerpos sensibles, cuyos componentes son cuatro: fuego, agua, tierra y aire; que se intercambian y se transforman totalmente el uno en el otro, produciendo un universo animado, inteligente, y esférico. La tetraktys es el número perfecto y la clave de la doctrina, está constituido por el 10 que  resulta de sumar 1+2+3+4, este tiene el sentido de la totalidad, de la finalidad, del retorno a la unidad. La unidad, está formada  por el numero 1 y es  entendido como Lo Divino, como el origen de todas las cosas, desempeñando un papel fundamental  por ser el generador de los demás números: “todo es número y todo es reducible al número”.
Así mismo creía que el universo posee un orden numérico, una simetría, una proporción y una armonía musical,  afirmaba además que la tierra tenia  forma esférica y al igual que el sol y el resto de los planetas conocidos, giraban en torno a una fuerza simbolizada por el número uno, llegando a la conclusión de que  “Todo el  Universo debe considerarse como un enorme instrumento musical” en el cual  los planetas y las estrellas en su movimiento emiten determinadas vibraciones sonoras como si fueran un carillón que produce una especie de música divina.
En cuanto a su enseñanza religiosa  elaboró la teoría de la transmigración de las almas, según la cuál los seres humanos tienen almas que son separables de su cuerpo y que al morir se pueden trasladar a otro género de animal, por tal motivo  enseñó a sus discípulos a abstenerse de comer carne de animales. Sin embargo el alma, tras haber pasado por diferentes géneros de animales, podía reencarnarse nuevamente como ser humano.

·        LOS ELÉATAS: Se desarrollaron al sur de Nápoles, Italia, aproximadamente a fines del siglo VI a. C y su representante más reconocido fue Parménides de Elea, filósofo griego considerado por muchos eruditos como el miembro más importante de la esta escuela. En la actualidad se cuenta con una cantidad apreciable de escritos de su libro “De la naturaleza” que fueron escritos en hexámetros (versos de seis  sílabas) acerca de la ontología o sea del estudio del SER, dejando de lado las preocupaciones cosmológicas tomada como importante por los milesios.
Sobre esta base va a girar su pensamiento y su explicación sobre la realidad, dándole principal importancia  al SER, que es entendido como aquello que existe, por lo cual el ser es, y no es posible que deje de ser  ya que se define como opuesto  al  no-ser, por lo cual afirma que “El SER es y no puede no ser, mientras que el NO SER, no es ni puede llegar a ser”, estableciendo de esta manera por primera vez el principio de identidad basado en el análisis lógico, que no permite contradicción.
Ahora bien ¿Cómo es el SER?, ante esta pregunta Parménides responde que el SER es una esfera perfectamente simétrica, homogénea y cerrada sobre sí misma, ya que único,  porque si hubiera dos seres deberían diferenciarse por algunas características es eterno, porque siempre existió y no tiene ni un comienzo ni un fin, ya que esto sería afirmar  que lo que es, en algún momento no fue y por último es inmutable, porque pensar en el cambio implica dejar de ser lo que se era, para ser lo que no se es.
En cambio si nos preguntamos por el NO SER, podríamos decir que no es  y por ende es aquello que no puede ser ni pensado ni conocido, por lo cual termina relacionándolo con la nada. Ante esto se desprenden dos formas de conocimiento: por un lado la vía de la apariencia, que explora el mundo de los sentidos, del cambio y el mundo de los nombres vacíos que surge de  la aceptación del no ser, lo cual resulta inaceptable, pues el no ser no es, mientras que por el otro plantea la vía de la verdad, que es la que nos conduce al conocimiento basado en la razón  y nos permite conocer  la realidad  o sea al SER. El Ser representa una verdad única a la que todos los hombres pueden acceder, pero pocos se percatan de ello. “Tú debes conocer ambos caminos, tanto el firme corazón de la redonda verdad como la opinión de los mortales, en la que no hay nada digno de fe… voy a decirte cuales son las únicas vías del conocer; la una es la que es y no puede no ser, la otra es la que no es y tiene que no ser… al no ser no lo podrás ni conocer ni expresar, porque lo pensable es lo mismo que lo que no puede ser.”
Por último en relación al cosmos, en su esencia inteligible es eterno, inmutable, homogéneo y compacto, considerado como la expansión totalizadora de un punto.


·        ESCUELA DE ÉFESO: Heráclito vivió hacia comienzos del siglo VI a. C, era natural de Éfeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor, recibió la denominación del oscuro debido a que sus escritos y su pensamiento eran difíciles de descifrar por la utilización de aforismos profundos y ambiguos. Su obra más conocida fue: sobre la Naturaleza, de la cual solamente han quedado 130 fragmentos.
Postulaba como principio de todo lo existente al fuego, del cual todo salía y en el que todo perecía, ya que el calor, es principio de vida; la luz, es lo que se difunde por el mundo y la llama, transforma lo que alcanza. “El fuego transforma todas las cosas y todas las cosas cambian mediante el fuego, de la misma forma que el oro transforma todas las cosas y todas las cosas cambian mediante el oro”
Aquí queda de manifiesto  el devenir que se visualiza en la transformación de las cosas  a través de un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa, animado por el conflicto entre los opuestos, el calor y el frio, lo húmedo y lo seco, el día y la  noche, el amor y el odio, entro otros, que a pesar de estar en  guerra continua esconden una profunda armonía.  Ante esto elabora las dos frases que resumirán todo su pensamiento: “Todo fluye” y “No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, porque el agua que lo constituye nunca es la misma”  a la cuales agrega: «Lo contrapuesto concuerda, y de los discordantes se forma la más bella armonía, y todo se engendra por la discordia»
Para controlar al fuego y al devenir, introduce la idea de Logos que será entendido como la razón universal, eterna y ley del mundo, que regula todo el movimiento de la realidad conduciéndolo a la armonía, y unificando así los elementos opuestos. El mismo es eterno, omnipresente  y es el principio divino que crea, domina y dirige la Naturaleza y el Universo entero ya que está en permanente transformación y el sustrato de la realidad es su continuo devenir, es fuego eterno, que conforme a cierta medida y proporción se enciende y apaga "Este mundo, el mismo para todos los seres, no lo ha creado ninguno de los dioses ni de los hombres, sino que siempre fue, es y será fuego eternamente vivo, que se enciende con medida y se apaga con medida."
Supone por último que el universo está llamado a oscilar entre un estado de expansión y una reversión de todas las cosas al fuego primordial,

Son los ríos

Somos el tiempo. Somos la famosa
parábola de Heráclito el Oscuro.
Somos el agua, no el diamante duro,
la que se pierde, no la que reposa.
Somos el río y somos aquel griego
que se mira en el río. Su reflejo cambia
en el agua del cambiante espejo,
en el cristal que cambia como el fuego.
Somos el vano río prefijado,
rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
Todo nos dijo adiós, todo se aleja.
La memoria no acuña su moneda.
Y sin embargo hay algo que se queda
y sin embargo hay algo que se queja.

J. L. Borges


·        LOS PLURALISTAS: son denominados de esta manera porque postulan como arjé a elemento múltiples. Se destacan en esta escuela, por un lado, Anaxágoras que nació Clazomene, en Asia Menor y luego en su juventud se radico en Atenas donde  enseñó y se hizo amigo de Pericles, quien fuera uno de los gobernantes más reconocidos en la historia griega. Debido a esta amistad y a las persecuciones políticas que se produjeron en este lugar, se trasladó a Lámpsaco, hasta su muerte.  Escribió un libro Sobre la naturaleza, del cual solo quedan unos fragmentos,  donde expuso su doctrina filosófica  y en el cual afirma que “nada nace ni desaparece”, las cosas se producen por mezcla (generación) o separación (destrucción) de realidades preexistentes.
Según este autor el origen de las cosas se produce gracias a las spermatas o semillas, que tendrán las mismas características del ser de Parménides, y se distinguen unas de otras cualitativamente. Las semillas tienen colores diferentes, gustos diversos, están constituidas por una variedad de  elementos y son eternas e infinitas. Las mismas se encuentran esparcidas por todos lado y su mezcla  es lo que constituye los objetos de la naturaleza, pero para que broten y surjan los mismos, es necesaria la acción del Nous, que es la realidad constitutiva de todo, mente y materia, que otorga al mundo una unidad formada de lo más puro y más sutil, "es infinito y autónomo, y con nada se mezcla”. Todas las partículas son sometidas por el éste a un movimiento de torbellino que será la causa de la constitución de todas las cosas tal como nosotros las conocemos. “Por el nous se inicia el movimiento diferenciador del universo; lo cálido se separa de lo frío, lo luminoso de lo oscuro, lo pesado de lo ligero”. La inteligencia es, pues, la que genera la discriminación de las cosas, la que separa los opuestos, la que permite la existencia de cosas concretas, ya que  todas las cosas se ven impregnadas de él.  Por otro lado lo encontramos Empédocles de Agrigento  que nació en el año 495 a. C., era ciudadano de Agrigento, en Sicilia. Se lo reconoce porque  además de filósofo, fue conocido por sus habilidades como médico y sus actividades relacionadas con la magia o con el chamanismo. En relación a esta actividad, en sus últimos años se cuenta que llegó a creer que era un Dios y que para demostrar su divinidad se arrojó a las entrañas del volcán Etna.
Otro rasgo característico de su vida es que se dedicó activamente a la política, como un ardiente demócrata y que se le habría ofrecido el trono real de su ciudad, pero lo rechazó y posteriormente fue desterrado, lo cual lo llevó a practicar  la filosofía en el exilio. Se le atribuyen dos poemas, uno sobre ciencia (sobre la naturaleza) y el otro acerca de la  religión (purificaciones) de los que solo han sobrevivido algunos fragmentos.
En cuanto a su pensamiento filosófico se lo considera como una síntesis del pensamiento jónico, ya que parte de las sustancias elegidas por estos pensadoras como materia básica del universo, tomando de Tales, al agua; de Anxímenes, el aire; de Jenófanes, la tierra y de Heráclito el fuego. Afirmaba que estos cuatro elementos o raíces, considerados como elementos básicos del universo, han existido siempre y  que se mezclan unos a otros en diversas proporciones para producir todo lo existente. “De estos cuatro surgió todo lo que fue, es y será; brotaron árboles, hombres, mujeres, fieras, grandes aves y peces. También los dioses de larga vida, los más honrados.” Estas  cuatro raíces a pesar de mezclarse para dar origen a las cosas,  permanecen siempre inalteradas, en todo tiempo y todo lugar. Las recombinaciones y separaciones de las mismas, permite la formación y destrucción de todo lo que existe, pero en ellas reside a su vez la permanencia del ser en relación a su inmutabilidad y eternidad.
A esto debemos  agregar que la mutua  y continua mescla de los elemento o raíces en el sistema de Empédocles es causada por dos fuerzas cósmicas, el Amor y el Odio. Cuando gobierna el Amor los elementos se combinan para formar una unidad a partir de la multiplicidad, surgiendo seres homogéneos y espléndidos, se genera una pura y perfecta esfera toda ella igual e infinita, que goza de armonía, mientras que cuando se impone el Odio surge el caos que los obliga a separarse  dando lugar a seres de diferentes géneros deshaciendo toda la armonía establecida por el Amor. Estas dos fuerzas, actúan mecánica y cíclicamente, y en los dos niveles, en la Totalidad y en lo particular. “Ya surge de muchos algo uno, ya se disocia de nuevo”
Surge así un ciclo cósmico  con cuatro estadios, en el primero hay dominio del Amor por lo que todas las cosas están mezcladas formando un todo;  el segundo  es un estadio de transición porque se inicia la intervención del Odio y las cosas se empiezan a separar; en el  tercero posee el  dominio el Odio y los elementos se separan formando cuatro masas homogéneas y en el cuarto el Amor regresa y empiezan a aparecer nuevas formas sensibles (objetos) a medida que estos elementos se van mezclando. “Este cambio constante nunca termina. Ya se reúne todo en uno por el amor, ya se separan las cosas particulares en el odio de la contienda”   
Por último  los atomistas donde se destacan  Leucipo de Mileto  de quien no hay muchos datos históricos acerca de su vida porque no han sobrevivido registros, hasta existen  dudas de que haya existido en realidad, pero algunos afirman que fue maestro de Demócrito y creador de la teoría del atomismo.  De quien si tenemos información es de su discípulo Demócrito de Abdera, quien nació en la punta nororiental de Grecia y  escribió algunas obras sobre ética, diversos tratados de física, matemáticas, música y cuestiones técnicas, de las que solo quedan algunos fragmentos. Fundó la doctrina atomista, que concebía al universo, constituido por innumerables átomos que eran los elementos originarios considerados, como entidades materiales, infinitamente pequeñas y, por lo tanto, imperceptibles para los sentidos, que eran idénticos, indivisibles, eternos e indestructibles, y se encontraba  dentro  del vacío infinito. Así mismo afirmaba que “estos átomos  diferían entre sí únicamente en cuanto a sus dimensiones, su forma y su posición”. Gracias a estas diferencias los  mismos podían  ensamblarse y dar origen a las cosas, pero esto era posible  debido a que  los mismos se encontraban  en el vacío y eran sometidos a un movimiento continuo a través del cual chocan  unos contra otros, provocando la agregación de átomos cada vez mayores, que dan lugar a la constitución de los objetos tal como nosotros los conocemos. “En el universo, las colisiones entre átomos dan lugar a la formación de torbellinos a partir de los que se generan los diferentes mundos, que se encuentran en proceso de formación, mientras que otros están en vías de desaparecer”.
Para Demócrito, los átomos y el vacio son las únicas realidades, todo los demás es apariencia, cuando surgen el agua, el fuego, las plantas, los hombres y todas las cosas son solo agregados, lo único que existe realmente son estas dos realidades.